De todos los juegos, uno de los más peligrosos.
Por temporadas, se prefiere ser presa.
Otras veces, ser el cazador.
Actualmente, está empapado de histeria.
En otras épocas, cuando lo jugaba, me aguanté las ganas de cazar o ser cazada.
Y me gané un amigo para toda la vida.
Nada más lindo que te llamen de madrugada para decirte "Extraño muchísimo nuestras charlas".
Sweet Soul Sister - The Cult
viernes 17 de abril de 2009
viernes 6 de marzo de 2009
...A veces uno dice: " Y si te animás? Si te dejás de andar extrañando cómo se sentía, tomás coraje y empezás a sentir?... Sentir, bah... Sentir, lo que sea..."...
Pero no.
Mejor, comportémonos como cobardes.
(que para éso tambien se necesita coraje, che...)
Pero no.
Mejor, comportémonos como cobardes.
(que para éso tambien se necesita coraje, che...)
domingo 8 de febrero de 2009
Cerrá la boca, Zapatita!
Dos cosas han venido a llenarme de asombro estos catorce días de vacaciones. Me han dejado boquiabierta y difícilmente la cara de asombro se me vaya hasta marzo, mas o menos. (soy González= soy exagerada)
La una: Aprendí a preparar en el wok, ese dichoso "chow fan". No era complicado, eh? Sólo seguir las instrucciones de ese sobre que decía "Knorr Arroz Para Preparar Chow Fan". (qué se pensaban?)
La dos: Recordé que cuando era chica, como de cinco años, me gustaba mucho, pero mucho, pero harto muchísimo.... hem... ujum... cof cof... Ray Conniff (dios santo! y me acuerdo de cómo se escribe el nombre y todo!).
De las dos: lo digo muy orgullosa, eh?
La una: Aprendí a preparar en el wok, ese dichoso "chow fan". No era complicado, eh? Sólo seguir las instrucciones de ese sobre que decía "Knorr Arroz Para Preparar Chow Fan". (qué se pensaban?)
La dos: Recordé que cuando era chica, como de cinco años, me gustaba mucho, pero mucho, pero harto muchísimo.... hem... ujum... cof cof... Ray Conniff (dios santo! y me acuerdo de cómo se escribe el nombre y todo!).
De las dos: lo digo muy orgullosa, eh?
martes 20 de enero de 2009
Cuando yo creo, creo.
Nada ni nadie me saca de mis trece.
Y creo por desición, no por convicción.
Así fué siempre.
En el Rey Arturo.
En Huckleberry Finn.
En mi papá.
En los dragones.
Quién vió uno? Los han escuchado? Han tenido noticias de ellos o su existencia?
Cállense, mentirosos.
Para matar nuestra credibilidad en los Reyes Magos o en Papá Noel, están los primos (asesinos eficaces).
Para que nunca más creamos en la eternidad de los que queremos, están el tiempo y la rutina (já, creían que iba a decir la muerte, no?).
Para que se acabe nuestra creencia en el amor, estamos nosotros mismos y nuestros errores y el no saber pedir perdón. O el pedirlo demasiadas veces, como dice mi amigo Nacho.
Nada de éso ha podido con los dragones. Ni un primo mío se tomó la molestia de decirme "Ché, ingenuota... viste que no existen?".
Y pobre del padre, si yo me entero, que mata en su hijo esta creencia.
No, no, no, no... Ni me pidan que les muestre uno.
Ni yo he podido verlos.
Pero por ahí andan. Yo siento, de noche, cuando salgo a fumar al patio, el roce de sus alas. A veces un hálito ardiente me toca la piel. Y yo sé dónde han ido a parar todas las monedas viejas que tenía, y los aros con piedras de colores.
Ah, sí. El mío es un dragón cachivachero. Pero tiene un corazón enorme, infatigable.
Cuando cierro los ojos para dormir, lo escucho.
Bendición de Dragón
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando los quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Que nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.
Tal vez el fuego se puede prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.
(Gustavo Roldán, "Dragón")
Nada ni nadie me saca de mis trece.
Y creo por desición, no por convicción.
Así fué siempre.
En el Rey Arturo.
En Huckleberry Finn.
En mi papá.
En los dragones.
Quién vió uno? Los han escuchado? Han tenido noticias de ellos o su existencia?
Cállense, mentirosos.
Para matar nuestra credibilidad en los Reyes Magos o en Papá Noel, están los primos (asesinos eficaces).
Para que nunca más creamos en la eternidad de los que queremos, están el tiempo y la rutina (já, creían que iba a decir la muerte, no?).
Para que se acabe nuestra creencia en el amor, estamos nosotros mismos y nuestros errores y el no saber pedir perdón. O el pedirlo demasiadas veces, como dice mi amigo Nacho.
Nada de éso ha podido con los dragones. Ni un primo mío se tomó la molestia de decirme "Ché, ingenuota... viste que no existen?".
Y pobre del padre, si yo me entero, que mata en su hijo esta creencia.
No, no, no, no... Ni me pidan que les muestre uno.
Ni yo he podido verlos.
Pero por ahí andan. Yo siento, de noche, cuando salgo a fumar al patio, el roce de sus alas. A veces un hálito ardiente me toca la piel. Y yo sé dónde han ido a parar todas las monedas viejas que tenía, y los aros con piedras de colores.
Ah, sí. El mío es un dragón cachivachero. Pero tiene un corazón enorme, infatigable.
Cuando cierro los ojos para dormir, lo escucho.
Bendición de Dragón
Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando los quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Que nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.
Tal vez el fuego se puede prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo.
(Gustavo Roldán, "Dragón")
jueves 8 de enero de 2009
En serio?
Realmente terminó el 2008?
(dios santo....me pueden decir que hago yo en esta institución?).
A dónde van a parar todas las malas intenciones del año que se fue, y que no se concretaron?
Qué hace uno con las ganas de devorar un corazón latente y gritar "He comido!!!", como los zulúes, si en el año que comienza generalmente nos determinamos a ser comprensivos, tolerantes, pacíficos y buenitos?
(respirá hondo, morocha, respirá hondo... ).
Por lo pronto, tendré que cambiar de cara... o de actitud, no sé...
Si quiero ser buena, o parecerlo al menos, algo acá está mal.
"No me mienta Daniela, sé que está mintiendo"
"No, le juro que no!"
"Por qué se sonríe, entonces?"
"No sé, me sale sola!"
"Yo sé cuando usted miente, se nota a la legua... y ahora lo está haciendo. El que solo se ríe..."
(me cachis).
A veces me replanteo las ventajas de ser una mujer sola, libre, independiente, determinada, blablabla...
Ponete ese vestido, te queda lindo el color. Mirá que bien se te vé la cara con el pelo recogido. Y las sandalias altas?, te combinan mejor con el jean. Hasta tan tarde? Bueno, pero tené ojo, eh?. En bici? Hasta el trabajo? No serás muy inconciente vos?. Y mañana, no querés venirte conmigo? Si total vas a estar sola, daaaaaaleeeee...
(jesús...me sigue la Pinkerton y tiene la sucursal en el barrio Jardín...).
El otro día fuimos al cementerio. Es uno que está cerca de Cruz de Piedra, uno privado, con muchísimo césped y retamas y grateos. Como me gusta pispear los nombres de los que están allí, me fui alejando, alejando. En un momento, me quedé sola, y aproveché para tirarme, ahí, al solcito. Con los brazos cruzados bajo la nuca, pensé: "Qué espectacular que se está acá".
(viste que cuando querés corrés?...a que nunca te levantaste tan rápido...).
(dios santo....me pueden decir que hago yo en esta institución?).
A dónde van a parar todas las malas intenciones del año que se fue, y que no se concretaron?
Qué hace uno con las ganas de devorar un corazón latente y gritar "He comido!!!", como los zulúes, si en el año que comienza generalmente nos determinamos a ser comprensivos, tolerantes, pacíficos y buenitos?
(respirá hondo, morocha, respirá hondo... ).
Por lo pronto, tendré que cambiar de cara... o de actitud, no sé...
Si quiero ser buena, o parecerlo al menos, algo acá está mal.
"No me mienta Daniela, sé que está mintiendo"
"No, le juro que no!"
"Por qué se sonríe, entonces?"
"No sé, me sale sola!"
"Yo sé cuando usted miente, se nota a la legua... y ahora lo está haciendo. El que solo se ríe..."
(me cachis).
A veces me replanteo las ventajas de ser una mujer sola, libre, independiente, determinada, blablabla...
Ponete ese vestido, te queda lindo el color. Mirá que bien se te vé la cara con el pelo recogido. Y las sandalias altas?, te combinan mejor con el jean. Hasta tan tarde? Bueno, pero tené ojo, eh?. En bici? Hasta el trabajo? No serás muy inconciente vos?. Y mañana, no querés venirte conmigo? Si total vas a estar sola, daaaaaaleeeee...
(jesús...me sigue la Pinkerton y tiene la sucursal en el barrio Jardín...).
El otro día fuimos al cementerio. Es uno que está cerca de Cruz de Piedra, uno privado, con muchísimo césped y retamas y grateos. Como me gusta pispear los nombres de los que están allí, me fui alejando, alejando. En un momento, me quedé sola, y aproveché para tirarme, ahí, al solcito. Con los brazos cruzados bajo la nuca, pensé: "Qué espectacular que se está acá".
(viste que cuando querés corrés?...a que nunca te levantaste tan rápido...).
sábado 20 de diciembre de 2008
Flamígeros
De haber sido de noche, los hubiera confundido con dos árboles abrazados.
Pero no.
Un "él" y una "ella", confundidos, perdidos, anestesiados. Uno en el otro.
Sus ropas delataban adolescencia.
Las manos, inquietas, delataban otra cosa.
Quedarse quietos? Ni soñarlo. Ni las manos, ni las bocas, ni los dedos.
Ah! Los dedos! Puede una superficie tan pequeña del cuerpo desear tanto? Puede querer o ansiar ser más grande, más sensible, más abarcadora?
Y eran ellos los únicos que indicaban que estaban vivos.
Definitivamente, todo alrededor se volvió vuelo de colibrí.
En ningún momento abrieron los ojos. De haberlo hecho, el mundo hubiera estallado.
No para ellos, tal vez. El mundo no acaba para los enamorados.
Y el tiempo? Dónde estaba el tiempo? A dónde se había ido?
Posiblemente con el mismo destino que la pared donde se apoyaban. Los ladrillos en cualquier momento dirían "Basta".
Tal vez desde la noche anterior planeaban el encuentro.
Por el ansia, parecía un encuentro planeado desde otra vida.
Quizás se habían dormido pensando uno en el otro, hormigueante el cuerpo.
En llamas el alma.
Dos horas. Dos horas exactas.
La mujer de edad indefinida confirmó en su reloj.
Ella los observaba desde hacía dos horas.
Imposible calcular desde hace cuánto tiempo estarían así, entonces.
Sentada en el silloncito cómodo de la heladería, había perdido el ritmo de la conversación a su alrededor.
Qué sentía? Qué sentía en realidad?
Reconoció, saludablemente, la envidia.
No por no haber sentidotocadobesadoperdidoenloquecido así, sino porque esa edad no vuelve.
Y, obviamente, esa furia hambrienta de otro cuerpo, tampoco.
Reconoció que es así.
Robert Plant, de fondo, dejó de morderle la oreja.
El helado de pomelo rosado, dejó de adormecerle, como siempre pasaba, la boca.
Sólo atinó a quitarse de la cara, hipnotizada, un mechón de pelo.
Y apenas murmuró, quedamente, tres palabras:
-À la perinola....
Pero no.
Un "él" y una "ella", confundidos, perdidos, anestesiados. Uno en el otro.
Sus ropas delataban adolescencia.
Las manos, inquietas, delataban otra cosa.
Quedarse quietos? Ni soñarlo. Ni las manos, ni las bocas, ni los dedos.
Ah! Los dedos! Puede una superficie tan pequeña del cuerpo desear tanto? Puede querer o ansiar ser más grande, más sensible, más abarcadora?
Y eran ellos los únicos que indicaban que estaban vivos.
Definitivamente, todo alrededor se volvió vuelo de colibrí.
En ningún momento abrieron los ojos. De haberlo hecho, el mundo hubiera estallado.
No para ellos, tal vez. El mundo no acaba para los enamorados.
Y el tiempo? Dónde estaba el tiempo? A dónde se había ido?
Posiblemente con el mismo destino que la pared donde se apoyaban. Los ladrillos en cualquier momento dirían "Basta".
Tal vez desde la noche anterior planeaban el encuentro.
Por el ansia, parecía un encuentro planeado desde otra vida.
Quizás se habían dormido pensando uno en el otro, hormigueante el cuerpo.
En llamas el alma.
Dos horas. Dos horas exactas.
La mujer de edad indefinida confirmó en su reloj.
Ella los observaba desde hacía dos horas.
Imposible calcular desde hace cuánto tiempo estarían así, entonces.
Sentada en el silloncito cómodo de la heladería, había perdido el ritmo de la conversación a su alrededor.
Qué sentía? Qué sentía en realidad?
Reconoció, saludablemente, la envidia.
No por no haber sentidotocadobesadoperdidoenloquecido así, sino porque esa edad no vuelve.
Y, obviamente, esa furia hambrienta de otro cuerpo, tampoco.
Reconoció que es así.
Robert Plant, de fondo, dejó de morderle la oreja.
El helado de pomelo rosado, dejó de adormecerle, como siempre pasaba, la boca.
Sólo atinó a quitarse de la cara, hipnotizada, un mechón de pelo.
Y apenas murmuró, quedamente, tres palabras:
-À la perinola....
martes 2 de diciembre de 2008
Y como no podía ser de otra manera....
...se fueron el sábado a bailar, divinas ellas, insistiendo en que las acompañara.
Ni loca.
Hoy me contaron lo lejanas que se sintieron de lo que realmente son, incómodas muñecas.
Interiormente me alegraba de haber bailado cuando pude y cuando disfrutaba hacerlo.
Aunque fuera bajo una parra, con Joy Division escuchándose a duras penas en un GoldStar.
Qué haría alguien como yo en un lugar así? Debería usar un cartel que explique que tengo sobrepeso porque entre diecisiete primos, quien lleva en alto la bandera de la diabetes de mi abuela soy yo? O que uso estos anteojos porque me quedaba leyendo a oscuras cuando me apagaban la luz? Y que no uso azul francia porque es un color que me pone los nervios asíasí? Y con quién hablaría? Y a los gritos, encima....
Parece que así es ahora.
Por suerte, tenía otras cosas que hacer...
Ni loca.
Hoy me contaron lo lejanas que se sintieron de lo que realmente son, incómodas muñecas.
Interiormente me alegraba de haber bailado cuando pude y cuando disfrutaba hacerlo.
Aunque fuera bajo una parra, con Joy Division escuchándose a duras penas en un GoldStar.
Qué haría alguien como yo en un lugar así? Debería usar un cartel que explique que tengo sobrepeso porque entre diecisiete primos, quien lleva en alto la bandera de la diabetes de mi abuela soy yo? O que uso estos anteojos porque me quedaba leyendo a oscuras cuando me apagaban la luz? Y que no uso azul francia porque es un color que me pone los nervios asíasí? Y con quién hablaría? Y a los gritos, encima....
Parece que así es ahora.
Por suerte, tenía otras cosas que hacer...
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